lunes

ausencia es mi cabeza fugada entre plumas de plástico.


Ausencia es mi cabeza fugada entre plumas de plástico, entre polución de melaza y de pitos con neoprén.

Ausencia.
Ausencia se lamenta la cancioncita que suena en el devede.
Ya no tengo equipo, ni radio, ni minicomponenete, ni ninguno de esos aparatejos nuevos-obsoletos.
Así que conecto la tévé con el asuntito y, paf, música.
Entonces.
El teléfono y mi voz trucada diciendo: sí, todo bien. Sólo por cortesía. Y ni eso, sólo por ahorrar explicaciones innecesarias y pajas mentales.

Mi madre me habla desde el baño mientras se tintura el pelo:
- Rojo, rojo por la fuerza, la pasión. Cuando mi pelo estaba café no era yo, era otra persona. Por eso necesito el rojo, el rojo me alimenta.
-Ah, de acuerdo. Quizás por eso me pinto las uñas- le contesto con ese tonito de vieja letanía, de certidumbre burlesca-
-Y tu hermana? Llegará pronto? Ya es hora de almuerzo. Esta pajarita, se demora mi pajarita hermosa.
Y continúa hacia la cocina bailando arrítmicamente, como siempre.
Yo le decía, le digo aún, que más que pasos de baile parece que tuviera un ataque esquizofrénico. Ella hace un gesto de desinterés y yo no me lo creo. Le jode saber que baila mal. Le jode, pero se alegra pensando que correré la misma suerte.
- la sangre tira m’hijita, la sangre tira. -Me dice con tonito de gitana maldita maldiciendo a su propia sangre, a su propio coño podrido, a su propia mocosa-cuervo-.
También suele decir:
- Cría cuervos y te sacarán los ojos. -Claro que ese tono es más de autoflagelación, de puro gusto por el masoquismo. Resignada-.

Después pienso que si tengo hijos seré una buena madre. Qué mierda. Qué es eso? Mi madre ha sido buena y la fragmento para que parezca monstruosa .

Y es mentira.